
La familia de antaño, se caracterizaba, por el poder absoluto y absolutista del "Pater Familias", éste, el cabeza de familia, contaba con la máxima autoridad sobre la esposa e hijos, que nadie se atrevía a desautorizar, era el dueño y señor, el que ordenaba y disponía y esto con el beneplácito y la autorización de la ley. Posteriormente, la familia se fue "democratizando", de manera que el Pater Familias, deja de ocupar tan excelsa posición, y se configuró la Patria Potestad, como una potestad compartida, entre ambos cónyuges, entre ambos progenitores. La supuesta democratización de la familia, se ha ido después desvirtuando, hasta tal punto que la patria potestad ha quedado desnaturalizada, y parece que en los últimos tiempos los hijos, mandan más que los padres, y que éstos son los que deben obediencia a los primeros.
Hace unas semanas, saltaba la siguiente noticia a los medios de comunicación:
"Un Juez absuelve a un padre que abofeteó a su hija porque tiene "Derecho de corregirla".
El Juzgado de lo Penal, Nº 1 de Santander, ha absuelto a un hombre acusado de malos tratos por el Ministerio Fiscal por haber propinado una bofetada a su hija, porque considera que forma parte de su derecho a corregir a los hijos, que el Código Civil reconoce a todos los padres.
La sentencia declara probado que el acusado, R.C.A.S, propinó el pasado 24 de julio una bofetada a su hija de 13 años cuándo esta salió en defensa de su madre en una fuerte "discusión familiar". Sin embargo, el magistrado que juzgo el caso también incluye como hechos probados que la bofetada no causó lesiones a la menor y que el padre le dio ese tortazo a la hija porque "le faltó el debido respeto".
El magistrado, considera que sin otras circunstancias, el bofetón no basta para condenar, porque esa conducta queda amparada por el derecho de corrección que, como una manifestación de la patria potestad, viene reconocido a todo padre en el Código Civil"
Quede claro, que desde este Blog, defendemos la vía del dialogo previa al "bofetón". Entendemos que se debe hacer comprender a los menores, la maldad de una acción determinada por la vía de la palabra, pero también entendemos, que en determinadas ocasiones esto no es suficiente, y así, cuándo habiéndose utilizado vías alternativas los menores no quieren escuchar ni comprender, no vemos el mal que pueda causar un cachete a tiempo. No conocemos a nadie que haya quedado traumatizado por haber recibido una colleja en tiempo adecuado y a decir verdad, esto es lo que merecen y necesitan en determinadas ocasiones los niños.
No es la 1ª vez, que se abre el debate en un Juicio por este asunto, ni la 1ª que unos hijos llevan a juicio a sus padres por haberles dado una bofetada, ni será la última en los tiempos que corren. En 2004, una mujer fue absuelta por propinar dos bofetadas a su hija ante la negativa de esta a comer; pero peor suerte corrió en el mismo año, un padre denunciado por sus hijos, y condenado por un Juzgado de Lérida, por haberles dado una bofetada, al llegar tarde varias veces a casa.
No creemos que un padre merezca ser juzgado y tratado como un delincuente por sus propios hijos y por la justicia, por el simple hecho de perder los nervios y dar una bofetada a sus hijos, ante la reiterada sublevación de éstos, empeñados en llegar a casa más tarde de la hora fijada por sus padres. Creemos que los padres, deben fijar unas normas a cumplir por sus hijos, unas ciertas reglas, y límites de convivencia, que éstos están obligados, moral y legalmente a aceptar y cumplir, y que en caso contrario, deberán los hijos, asumir las consecuencias.
Actualmente, sólo se habla de los Derechos de los niños, y solo a esto se les enseña, los niños de hoy día, están adoctrinados en este sentido, y sacan el pie del tiesto con bastante frecuencia. Es cierto, que a los niños se les debe garantizar una serie de Derechos, pero no menos cierto es que se les debe enseñar a tener una serie de obligaciones y responsabilidades, se les debe educar en una serie de valores y enseñarles a vivir en los mismos, cumpliéndolos, y por supuesto, deben aprender a no confundir LIBERTAD CON LIBERTINAJE.
Lo más absurdo que se llegó a escuchar con motivo de la resolución judicial referida, es que el Defensor de Menores de la Comunidad de Madrid, pretende, con el apoyo de otras instituciones de defensa del menor, obtener la total supresión del inciso último del Artículo 154 del Código Civil que dispone que los padres "Podrán corregir razonable y moderadamente a los hijos".
¿Si los padres no pueden corregir a los hijos, cómo les van a educar?, esto es de un absurdo intolerable. Alegan dichas instituciones, que este precepto puede dar lugar a interpretaciones subjetivas e incluso a amparar el maltrato físico; pero lo cierto, es que el tenor literal del código habla de "Corrección razonable y moderada", y por tanto no puede dar lugar a confusión, puede amparar el cachete oportuno, pero en ningún caso, las lesiones o maltrato.
¿Qué será lo próximo, prohibir los castigos de no ver la TV o de no salir de casa hasta terminar los deberes, por poder producir a los menores daños psicológicos?, ¿Cuál será el paso siguiente, suprimir el Artículo 155.1 Cc ("Los hijos, deben obedecer a sus padres mientras permanezcan bajo su patria potestad y respetarles siempre"), alegando que implica recortes a su libertad o que es una sumisión del débil al fuerte?, ¿Qué pretenden, que los padres deleguen su Derecho- Deber de educar y procurar una formación integral a sus hijos en el Estado?.
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Si tenéis tiempo, no dejéis de ver y oír el punto de vista de Emilio Calatayud, Juez de Menores de Granada, que con toques de humor, dice grandes verdades, para concluir proponiendo "A los padres que sean padres, que ejerzan de padres y no de colegas; a la escuela que se pongan las pilas, que incorporen profesionales que puedan resolver los conflictos dentro, los que sean de su competencia; que se establezcan unos buenos mecanismos de colaboración y denuncia entre servicios sociales, escuela y justicia; a la sociedad que no sea hipócrita; al legislador que sea coherente, que no proteja más a los cangrejos del río que a los niños y que de normas coherentes; y compromiso social, en materia de menores estamos implicados todos ":
DECÁLOGO PARA FORMAR DELINCUENTES















